Juego Heurístico (de 12 a 24 meses)

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¿Cuándo lo presentamos?

Si observamos a nuestros peques mientras juegan, podremos ver que aproximadamente al hacer el primer año, la forma de manipular los objetos cambia. Con la descubierta del objeto, necesitaban obtener información sobre el peso, la textura, la temperatura, etc. de esos elementos que manipulaban y pasaban por la boca. Una vez ya han investigado con cada uno de los objetos que se van encontrando, ya sea en la cesta de los tesoros, como por su camino, necesitarán pasar a otro nivel.

Ahora, su demanda es distinta, esos objetos que ya ha descubierto pasan a despertar otro tipo de curiosidad. Como científicos innatos que son, los peques se preguntan: ¿Qué más se puede hacer con estos objetos? ¿Qué posibilidades de manipulación tienen?

De nuevo, la pedagoga y maestra Elinor Goldshmied, en su paso por cataluña, nos dejó como continuación a “La panera dels tresors”, este tipo de juego llamado; Juego Heurístico, el cual podemos presentarles una vez nuestros peques ya se desplazan con libertad y empiezan a caminar.

Nosotros, los adultos, como siempre, estaremos observando. Intentando intervenir lo mínimo, sin dirigir el juego, dejándoles que se relacionen de una forma libre con el medio que les rodea.

¿Qué es el juego heurístico y cómo lo presentamos?

El término «heurístico» viene del griego heurisko, que significa «descubrir, investigar».

El niño por naturaleza, tiene curiosidad por aprender de una manera activa, manipula constantemente y combina libremente gran variedad de objetos. En el juego heurístico, estos objetos no son catalogados como didácticos, son materiales inespecíficos. Pueden ser elementos cotidianos, obtenidos de la naturaleza o reciclados. No hay un material determinado o una forma concreta de jugar, depende mucho de la imaginación del adulto a la hora de ofrecer los materiales o de proporcionar un espacio adecuado.

Necesitaremos al menos que cada material se repita unas 20-30 veces, es decir 20-30 objetos de cada. Los diferentes materiales se presentarán en recipientes, como cestas o cajas. Es preferible que los materiales no sean de plástico. La mayoría de los juguetes están hechos de plástico y no presentan muchas posibilidades sensoriales. Otros materiales naturales proporcionan más sensaciones y más riqueza táctil.

Se necesitarán también recipientes vacíos para que vayan introduciendo, clasificando y combinando los materiales. Los recipientes que yo utilizo son botes de metal sin tapa, flaneras o cestas. A veces también pongo recipientes de la cocina, como tapers o vasos altos de batir.

En el juego heurístico, nuestros peques juegan a llenar, vaciar, apilar, agrupar, clasificar, abrir, cerrar, tapar, destapar, comparar, introducir objetos dentro de otros, ordenar y desordenar.

Con Llum he observado, que tener otros estímulos a la vista hace que deje de prestar interés en el material que le propongo. Es importante tener en cuenta el ambiente. Es mejor que el espacio sea grande y que quitemos otros materiales o juguetes que hacen que se distraigan. De esta manera les ayudamos a que se concentren mejor.

La verdad es que a veces el juego heurístico puede parecer caótico, ya que al principio desordenan más que otra cosa, pero hay otros momentos en los que realmente se concentran en una acción y se pasan un buen rato con el “quita y pon” e incluso ordenan todo el KAOS por ellos mismos.

Es importante incidir en la última parte del juego: RECOGER. Al terminar la exploración, recoger y clasificar el material les ayudará a establecer rutinas y a interiorizar el sentido del orden, enriqueciendo sus capacidades físicas, mentales, emocionales y sociales.

Este tipo de juego se está introduciendo cada vez más en educación infantil. En grupo, se establece un ambiente de calma y de respeto que propicia la concentración.

Algunos objetivos del juego heurístico

  • Trabajar la concentración.
  • Despertar los sentidos.
  • Desarrollar la psicomotricidad fina y gruesa.
  • Motivar a la acción y exploración.
  • Aprender a seleccionar y discriminar objetos.
  • Experimentar y descubrir las propiedades de los objetos (gravedad, textura, dureza, temperatura o peso)
  • Desarrollar habilidades manipulativas de planificación y de orden mental.
  • Desarrollar la autonomía y la autoestima. (Es un juego libre, no hay fracaso sino crecimiento)
  • Iniciar en la clasificación y agrupación.
  • Despertar la espontaneidad.

¿Qué elementos podemos ofrecer?

Los objetos deben ser fáciles de manejar, como en la cesta de los tesoros, los materiales deberán presentar diferentes características en cuanto al peso, la textura, el color o la dimensión.

  • Corchos de vino.
  • Trozos de corteza de pino, o corcho natural.
  • Rulos de la cabeza.
  • Rulos de cartón del papel higiénico o de cocina.
  • Nueces o castañas grandes.
  • Tapones o tapas.
  • Piedras de río.
  • Anillas de cortinas.
  • Latas pequeñas de metal.
  • Pinzas.
  • Cadenas.
  • Pompones, pelotas.
  • Conchas.
  • Bolas de ciprés.

 

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